Una de los grandes beneficios que ha provocado la eliminación de la publicidad en RTVE es que el cine con mayúsculas que ya no es comercial ha encontrado su hueco. Bien porque es más barato, bien porque la tiranía de la publicidad no limita ya el repertorio, en cualquier caso se pueden disfrutar joyas sin cortes publicitarios. Por ejemplo, este miércoles han rescatado una de las grandes obras del gran Nicholas Ray, Rebelde sin causa. Nichoas Ray fue uno de los grandes directores/guionistas del Hollywood dorado de los 50, donde compuso al menos dos películas míticas (ésta y Johnny Guitar). Quizás “Rebelde sin causa” sea la película en la que el delicado equilibrio entre encuadre y personajes alcanza su máximo grado. También en la que el amor de Ray por la arquitectura (estudió con Frank Lloyd Wright) se refleja con mayor amor (fundamentalmente, en el tratamiento del espacio y su transformación por una iluminación tan dinámica como los personajes en la pantalla, en el cinemascope). Y finalmente, la extraordinaria cohesión actoral que consiguió en la película es inigualable, obteniendo un arrebatador drama romántico.
Desde luego, muy recomendable para muchos directores actuales que confunden dinamismo con el ruido y el montaje epiléptico.
